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Las cenas monacales nos hacen despertar la curiosidad de conocer unas recetas
cuya riqueza artística y valor histórico e intelectual han sido
celosamente guardadas por clérigos, abades y priores durante siglos.
Conventos y Monasterios, cunas del saber universal, nos abren sus puertas a
sus fogones para descubrir su forma de ser y de vivir, mientras nos sugestionan
el olor de sus guisos.
Esta gastronomía es sencilla, tradicional y deliciosa, caracterizada
por agudizar el ingenio para aprovechar al máximo los recursos alimenticios.
Los camareros son ataviados al igual que lo hacían los monjes y se cuida
hasta el más último detalle, desde el menaje hasta la iluminación
y decoración del lugar.
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