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Al-Andalus fue una civilización que irradió una personalidad propia
tanto para Occidente como para Oriente. Situada en tierra de encuentros, de cruces
culturales y fecundos mestizajes, Al-Andalus, tierra de los vándalos, en
árabe. Así se conoce la zona de ocupación musulmana en la
Península Ibérica, que abarcó desde el siglo VIII hasta finales
del XV.
El núcleo urbano era la medina, de trazado apretado y denso, que, a
su vez, se organizaba en dos zonas: la comercial y la vecinal. El zoco era un
lugar de encuentro, en el que, en medio de un frenético deambular, se
sucedían las más diversas transacciones, y también las
más insospechadas intrigas. Los oficios y los puestos se extendían
por áreas especializadas, en las que se podían hallar las más
variadas mercancías. Desde especias y perfumes hasta hortalizas y frutas,
carne, tejidos, orfebrería y cerámica.
La característica principal de las Cenas Arábigas es su colorido
y espectacularidad, su música y su olor nos hacen retroceder en el tiempo,
introduciéndonos en la época donde los árabes dominaban
Andalucía.
El ritual de Té, las Bailarinas del Vientre, La Orquestina de Marrakech,
encantadores serpientes y faquires, traga-fuegos, tatuadotas de henna, magos…..
recrean la magia de las Mil y Una Noches .
Andalucía recuerda como si de una leyenda se tratara la época
más esplendorosa y rica de toda su historia, en la que era el centro
del Universo.
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